domingo, 11 de febrero de 2018

CHINOS Y REVOLUCIÓN EN AREQUIPA 1930




Las calles estaban abarrotadas de cientos de personas que frenéticamente gritaban ¡Abajo Leguia! ¡Ha caído ¡dictador!, buscando borrar el nombre del mandatario de toda pared o monumento de la ciudad. Los establecimientos comerciales, las oficinas gubernamentales fueron víctimas de la ira de un pueblo que expresaba su libertad con destrucción a la voz de abajo al dictador. 

El pueblo ataco con fiereza los establecimientos de los ciudadanos chinos ya que en su imaginario estos asiáticos representaban al opresivo gobierno que había caído “… por el monopolio que tiene algunos de ellos, de las multas de policía y de la explotación exagerada que han hecho oprimiendo a los pequeños propietarios de establecimientos de cantinas. Los asiáticos han sido unos tiranos para exigir las obligaciones impuestas por la ley del juego y el pueblo, sin distinción alguna los ha atacado”.[1]
La situación se presento tan critica que la guardia militar tuvo que custodiar los establecimientos de los chinos, impidiendo el paso por las calles donde estaban asentadas los negocios orientales como la calle San Camilo colindante con el mercado de abastos del mismo nombre.

El reloj de la catedral marcaba las 15:30 horas los grupos de revoltosos recorrían las calles de la ciudad al llegar a Campo Redondo en el barrio de San Lázaro divisaron en una de las esquinas la tienda de abarrotes regentada por un chino; el propietario sabia que corría riesgo “… y en la creencia de que su establecimiento iba a ser asaltado” decidió adelantarse a los revoltosos “salió a la puerta de la tienda y con revolver disparo contra un grupo de hombres” sin medir las consecuencias de sus acciones, había herido a tres personas una de las cuales murió casi inmediatamente.

Los disparos provocaron que la masa se abalanzó sobre él, ingresaron a su tienda; el asiático siguió disparando desde lo alto de su mostrador al quedarse sin municiones lo sujetaron y saquearon la tienda como venganza por las personas heridas.

Fueron mucho los establecimientos atacados por los grupos de revoltosos, sobre todo los chinos, al publicarse el caso del comerciante que disparo al pueblo arequipeño al ser publicado por la prensa escrita provoco la respuesta de su representante diplomático, el secretario de la colonia china en Arequipa Don Guillermo Woshencyow quien envió una carta al periódico Noticias:
“… el comerciante asiático aludido es el ciudadano Eduardo Wong a penas se dio a cuenta de la existencia del grupo de ciudadanos, cerro su establecimiento y se fue a ocultar en le cuarto reservado…Bien sabido es que nosotros, los nacionalistas chinos somos por constitución muy respetuosos y ajenos completamente a todo acto contrario a la propiedad y la vida; por lo cual quisiéramos que esta noble ciudad suspenda su juicio sobre lo ocurrido hasta que los hechos queden suficientemente esclarecidos[2]

Esta crónica nos deja mas interrogantes que respuestas si no fue el comerciante Wong ¿Quién disparo’ ¿Tantas personas se pueden equivocar? ¿Por qué después de esta carta enviada por el diplomático chino no se volvió a escribir sobre el asunto?
Solo nos queda mencionar que el odio y el miedo son muy malos guías para las relaciones humanas en cualquier del mundo…
Anexo 1
Establecimientos chinos atacados 23 Agosto 1931 en Arequipa
Actividad
Nacionalidad
Ubicación
Casa de Juegos[3]
China
2da cuadra de Consuelo
Tienda de Abarrotes
China
Esquina campo redondo Barrio de San Lázaro
Tienda
China
Calle Perú
Tienda
China
Esquina parque Bolognesi (Hoy Duhamel) Perú
Tienda
China
Calle Bolognesi
Tiendas
China
Calles colindantes al mercado San Camilo
Cuadro elaboración propia Fuente Diario Noticias 1930
Anexo 2
Heridos en ataque a Tienda China en San Lázaro
Nombre
Situación
Otros
Nicolás Acero de 21 años natural Cusco Oficio pastelero
Herida fractura en la sexta costilla, estado de cuidado
Fue atendido en la asistencia pública luego hospitalizado
Manuel Cervantes de 14 años domiciliado Garci Carbajal 202
Herida de bala en la región frontal, estado grave
Fue atendido en la asistencia pública luego hospitalizado
NN de probables 30 años raza mestiza
Muerto por herida de bala que afecto pulmón derecho
Sin mayor información
Cuadro elaboración propia Fuente Diario Noticias 1930




[1] Noticias 24 de agosto 1930
[2] Noticias 25 de agosto 1930
[3] En este establecimiento de juego se encontró gran cantidad de monedas falsas

martes, 16 de enero de 2018

"Poncho Negro" en la Pluma de Blanca Varela

Escribes en el teclado Blanca Varela entre los cientos de referencias que aparecen al googlear una llama nuestra atención, es el audio de uno de sus poemas titulado “Casa de cuervos”, titulo ideal para nuestra crónica, una de sus líneas no brinda el guion:
“… el color de tus ojos es el color de mi ceguera…”.

Se había superado el golpe de estado de 1962, las campañas políticas, mítines y adhesiones aun quedaban en la memoria de la sociedad peruana, apristas, odristas y acciopopulista eran tema constante en los medios de comunicación, el legislativo estaba secuestrado por la alianza APRA-UNO, el ejecutivo al mando de un impetuoso Fernando Belaunde Terry, que se veía obligado a negociar con la Cámara de Senadores y Diputados para gobernar y cumplir las promesas de su campaña política.
Los efectos de la sequía, entre otros factores obligaron a la migración de habitantes de la sierra a las ciudades buscando una oportunidad para ellos y sus hijos.


En este contexto aparece debajo del título de la Revista Oiga en pequeñas letras la fecha 21 de agosto de 1964, apreciándose en la contratapa el rostro de un hombre barbudo de mirada perdida, titulada “Poncho negro: habitante de un país horrible”, texto de Blanca Valera.

En una entrevista realizada a Blanca Varela[1]  indico que colaboro con la revista Oiga entre 1962 a 1964 en “diferentes actividades “siendo la crítica cinematográfica que firmaba con el seudónimo de “Cosme” la más estudiada en los últimos tiempos, las otras actividades podían ser editoriales o reportajes como el de poncho negro donde su opinión visceral de este personaje retrataba a un Perú en pleno cambio social con la llegada de los migrantes y la ruralización de las ciudades en este caso Lima.


Como en muchas colaboraciones con la revista Blanca no firmo el texto es probable que el director no quisiera dejar en el anonimato a Varela, redactando una nota aclaratoria donde denomina a Poncho Negro como un personaje Kafkiano, producto de un mundo absurdo y espantoso, como consideraba a las barriadas, tipificando al personaje como perseguido por la policía, pero íntimo amigo del presidente del congreso.


Poncho Negro cuyo nombre verdadero fue Ernesto Sánchez Silva considerado por diversos periodistas de la época como uno de los primigenios lideres de las invasiones de tierras privadas o estatales iniciadas en la década del sesenta del siglo pasado.
Personaje multifacético lo podían encontrar vestido de militar, sacerdote, santurrón o artista vernácular, esta diversidad atrajo la insana curiosidad de diversos periodistas limeños que buscaban graficar un rostro a las masas acéfalas de migrantes, “creando en sus escritos un personaje de una realidad en blanco y negro, sórdida; una lacra…”. Para una sociedad limeña que temía a esa masa migrante ahora con rostro: “Poncho Negro”.

Varela va mas allá de la descripción de un personaje tipificado como lacra social por los periodistas como se mencionó anteriormente, desnuda ese mundo de intereses subterráneos que digitaban las plumas de los columnistas de la prensa escrita de esa época “… Poncho negro… es un esplendido material para las insaciables páginas de nuestra prensa [que buscaba] mostrar un escenarios urbano dantesco, un laberinto infernal… las barriadas, campos de polvo y desperdicio, la enfermedad, el nauseabundo olor de la pobreza sin horizonte” para estos escribas esbirros de una clase que no pretendía incluir jamás a los migrantes Poncho negro fue estereotipo de esa masa.

Blanca trata de entender a los migrantes a través de su caudillo “Como cualquier otro desplazado social… clavo su bandera en lo alto de un cerro y seguramente con voz mas alta que los otros proclamo que esa era su casa, así nació el líder”.
Una masa sin rostro es peligrosa, una con cabeza puede ser convencida, enamorada y controlada, bajo esa premisa el caudillo fue requerido “convertido en un posible instrumento político de corto pero efectivo alcance los jefes de conocidos partidos políticos conversaron con Poncho negro para tener el apoyo de la masa”.
El discurso fue elevando la temperatura, el papel, las teclas y la cinta de la máquina de escribir suenan y plasman a gran velocidad la anatema final. El papel profanado por las emociones lapidarias de Blanca Varela: “¿Quién es Poncho Negro? Poncho Negro es el Perú” afirma categóricamente, “El Perú que no se quiere ver ni aceptar” tan actual, real y punzante para este vil presente.
Continua Blanca “… podemos decir que aquí, en esta nota sobre Poncho negro, sobre la miseria y el absurdo, estamos hablando de un Perú horrible, obra de pocos y calvario de muchos; de un Perú que debe cambiar y que solo lo conseguirá hacerlo cuando todos los peruanos comencemos a ser peruanos”.
Hace 54 años estas líneas se escribieron con la seriedad intelectual, con la pluma contundente y apocalíptica de asociar a un individuo al destino de todo un país, ¿Cuánto ha cambiado nuestra patria? Casi nada seguimos creyendo en los fabricantes de una realidad en blanco y negro…




[1] DREYFUS, Mariela y SILVA-SANTISTEBAN, Rocío (1997). Nadie sabe mis cosas. Lima: Fondo Editorial del Congreso de la República.







domingo, 26 de noviembre de 2017

Arequipa y el terremoto de 1958 en la revista Life



Rostros llenos de dolor, impotencia, frustración, esperanza, sorpresa se mezclaban en la población arequipeña victimas del terremoto del 15 de enero de 1958, fueron 29 segundo que marcaron la vida de miles de familias por la pérdida de seres queridos, hogares, enseres. La situación fue tan grave que tuvieron que realizar repartos de alimentos preparados en la cocina del colegio militar Francisco Bolognesi que se convirtió en uno de los principales centros de operación para la distribución de raciones de comida y víveres para los damnificados.
 


Este desastre fue tan grave y doloroso que mereció la atención de la prensa internacional la Revista Norteamericana Life en su edición en español titulaba “Un terremoto enluta ciudad blanca- el sismo mas violento en 90 años deja una larga estela de tragedias
La nota periodística decía “…pararon los tranvías eléctricos y los pasajeros se arrodillaron en las calles para orar…”, frente a un escenario resquebrajado por la fuerza del movimiento sísmico, mientras el polvo se elevaba a mas 100 metros de altura, las paredes de las casas se rajaron y la mayoría de ellas caía.

Los pueblos alrededor de Arequipa también fueron afectados, Sabandia fue arrancado desde sus cimientos como si hubiera recibido el ataque de gigantes, las miradas sorprendidas de sus habitantes eran una fuente de dolor…


Las imágenes de un pueblo dolido y destruido recorrieron el mundo gracias a la revista Life, será esta misma revista que meses después mostraría una Arequipa resilente aun con heridas abiertas, pero levantándose altiva, decidida pero esa ya es parte de otra crónica…

martes, 10 de octubre de 2017

CONGATA 1969: EXPLOSIÓN Y SANGRE

CONGATA 1969 EXPLOSIÓN Y SANGRE

La gran explosión que sacudió Arequipa como si fuera una erupción volcánica marcaria las memorias de los pobladores de Congata Tiabaya a 12 km de la ciudad de Arequipa, fue uno de los acontecimientos de sangre más difundido en aquel lejano 1969, el diario ABC de España del 30 de mayo la titulaba Veinticuatro muertos en Arequipa (Perú) al estallar mil quinientos cajas de cartuchos”; La revista OIGA de tiraje nacional escribía “Congata peor que un terremoto”.

Era la una media de la tarde muchas familias arequipeñas realizaban la usual sobremesa o estaban preparándose a reanudar su jornada de la tarde “esto último estaban haciendo los trabajadores de Dinamitas del Sur S.A.”. La mayoría de ellos eran del pueblo de Congata, cuando una explosión de 1500 cajas de dinamita turbo todos los hogares arequipeños, que temerosos se volcaron a las calles creyendo que era un terremoto, posándose su mirada hacia la panamericana que ingresaba por Tiabaya un hilo de humo negro se convertía en una sábana negra que ocultaba el cielo señal de tragedia, señal de muerte se plasmaba en el cielo arequipeño…

El escenario era dantesco “extremidades humanas esparcidas por doquier, restos calcinados”, ladrillos y fierros retorcidos en extrañas formas fueron la última morada de hijos e hijas de dolientes arequipeños que desesperados solo atinaban a buscar entre los restos algún vestigio de su ser querido.


Han pasado 48 años de este siniestro, las causas nunca se llegaron a esclarecer a pesar que fue considerado una de las catástrofes más terribles del siglo XX, los 24 muertos yacen en una fosa común en el cementerio del distrito de Uchumayo… esta historia no ha terminado.






sábado, 10 de junio de 2017

CRÓNICA FUNERARIA



Tenía que ser el mejor traje, la plancha caliente la tela inerte, las arrugas alejadas como los recuerdos tristes de mi mente.


La camisa con línea que expresaba formalidad o la división entre la vida y la muerte, un cuello sin líneas firme como el protocolo funerario.
Pantalones oscuros con dos líneas sin dudas, líneas paralelas como los vacíos consuelos que este día escucharemos, es difícil decir “lo siento ha muerto”, nunca sabré decirlo mucho menos escucharlo, así va el plato a veces lleno a veces vacío, siempre la profana gastronomía metida en toda mi vida…

Corbata para seleccionar de más de un centenar de ellas, ninguna cumple el rigor oscuro que el mundo exige, pero la camisa es oscura si…,  lo lamento hermana corbata esta vez no serás mi pechera en esta batalla.
Cierto el celular las llamadas que por etiqueta deben ser contestadas sino harás un desaire a los solidarios y solidarias, publicare en mi muro de Facebook así tendré un muro donde sus condolencias serán más evidentes y hasta likes alcanzarán, mi mente en este momento no siente sé que les agradeceré por tanta delicadeza a lo largo de nuestras vidas, gracias vanidad me haces sentir mortalmente inmortal.

Todo listo la imagen ideal para el evento, lagrimas no salen, miles de recuerdos en mi cabeza, mis ojos no tienen tiempo para lágrimas, pero, si imágenes donde me veo pequeño; siento mi mano solitaria sin su mano guía, compañera y amiga.
Ya de eso nada queda, solo las imágenes en mis ojos que evitan que las cataratas de lágrimas sienten sus fueron en mi rostro, hoy más duro y adusto para alejar a los curiosos y aceptar a los conocidos…
Estuviste conmigo así lo dijiste “una parte de mí se queda contigo” y así fue, una mano amiga un abrazo sincero no podía más… quebraron mi formalidad, las rocas quebraron las líneas se doblaron y otras se curvaron.

No te dije adiós porque no te has ido sigues aquí en cada línea que veo en el espejo, en cada letra que escribo, en las fichas de mis libros, en tus consejos de maestra, tus sueños hechos realidad en muchos de los míos.

No tengo la fuerza necesaria para escuchar tu nombre pronunciado por aquellos que dijeron conocerte me basta con los recuerdos, tus emociones plasmadas en mis memorias, ahora toca ahora debo escuchar al viento, dibujar en la arena y querer ser parte del universo…





domingo, 16 de abril de 2017

LAGRIMAS DE PICANTERA

Cuando la muerte acaricia tu alma, la vida queda marchita, el dolor también es combustible para el fogón, la cocina y la preparación.

La Josefa Picantera que reyno en Arequipa 1930-1980
El ángel de la muerte decidió tomarse un bebe de chicha y llevarse como despedida en dos años seguidos a los atizadores del fuego, a los brazos y respetos de esta humilde matrona, su corazón quedo resquebrajado, su voz lastimera fue escuchada por las estrellas, el Misti y el Chachani se pusieron de duelo ante el canto triste de esta mujer hija del batán y el picor.

Sus lágrimas puras e inofensivas caían sobre el huacatay, el ají y las cebollas que se molían en el silencioso batan que, en su tac, tac, tac pareciese acompañar este dolor de madre, esposa en una letanía monacal.

Aun no podía creer que tanta desgracia podía suceder, tenía sus diferencias, a veces discutían pero casi siempre estaba allí acompañándola, llevándole el agua para la chicha atizando el fuego, departiendo con los parroquianos, cantado con los jóvenes Dávalos ahí estaba el imponiendo el respeto con su mirada vigilante y sus palabras galantes, palabras y yaravíes que habían conquistado su corazón y su alma, ahora todo era silencio a pesar del bullicio de los “salutes” del ccala y del loncco; nada tenía sentido, la chicha no maduraba y el corazón no cicatrizaba.


Perdió a su padre esa imagen valiente del hombre laborioso, y uno de sus hijos tanta tragedia en un fatídico 1958.

Esa mañana sintió que su alma y cuerpo fueran atravesados por una lanza de esas que los romanos usaron para dañar a nuestro señor crucificado, se persigno rápidamente, mientras murmuraba-solo pensar eso era pecado-, se dijo para sí “ay tatito... perdona a esta pecadora, que el dolor la hace profana…”.

Estaba decidida a cerrar la picantería, no tenía ánimo para nada, sería su última jornada culinaria, cogió a su viejo compañero el batán, lo acaricio como guagua recién nacida, y procedió a moler su ultimo llatan, atizo los fogones que trataba como caballeros sin pendones, probo la chicha que parecía acariciar sus labios como el beso que ya no recibiría.




Cuando sus planes ya coronaban su corazón y su mente un grito que pareciera que salía de lo más profundo de una tierra doliente, como un llamado angelical salió de ese hombre osco y simple que fue escuchado por su alma  “ ¡¡Josefa prepárame un plato de comida!!, sabes tu sazon es muy valorado por mis hijitos ellos están huerfanitos perdieron a su madre y tu comida es su único consuelo… Josefa no cierres… Josefa yo soy el sr Cruz y a penas salga de mi trabajo me parare en la esquina de San Francisco y te llevare amigos muchos amigos a comer, arregla tu picantería”

Así fue como “con el luto en el cuerpo volvió a su trinchera culinaria a luchar sin claudicar para sostener a sus hijos y nietos, y todo aquel picantero y picantera que tuviera hambre del cuerpo y del alma.


La calma volvió y en esta segunda vida la Josefa reino en el mundo picantero, considerada por muchos de sus afamados comensales como “La Cátedra del Fogón y la Cuchara” denominación que fue ganada por medio siglo de chicha y deliciosos picantes (1930-1980).
Afirmaba ella “Ahora solo vivo para mis clientes y para el recuerdo… me gusta cantar yaravíes, bailar marinera y beber chicha fresca”.  La alegría con nostalgia volvió a la picantería,

La Josefa adopto a toda Arequipa, tomo la batuta del sabor ejecutado diariamente un concierto de ollas fogones, texturas colores y sabores que deleitaron a propios y extraños…


En 1963 en una actitud desprendía comparte con sus hermanas picanteras los secretos del fogón arequipeño:
Lo importante es cocinar con naturalidad.
No echar a la comida cosas extrañas de paquetes de esos que están tan de moda,
Para que todo tenga sabor especial hay que usar leña o carbón. Eso es lo que le da sabor de madera vieja a la cocina, eso es lo que hace que la cocina agarre sabor.
Los condimentos son cosa del gusto. Pero hay proporcionarlos. No sobrarse con ninguno.
Como cocinera vieja, tendría que decir que la buena comida es cosa de cuidado. Ojo con la olla. Desde que se echa la carne hasta que se sirve. A los platos hay que cuidarlos como guaguas. Uno se descuida y ahí no más se malogra todo.
Nunca en mi vida he servido comida guardada. Todo tiene que ser con recado del día y todo es cocinado del día, se perdió, se perdió, pue, que se va a hacer.
Cuando un plato necesita huevo y queso hay que echarle arto, arto(sic), son los que dan sabrosura.











viernes, 14 de abril de 2017

SEMANA SANTA EN AREQUIPA HACE CIEN AÑOS 1917

Como se percibía la semana santa por un niño de 11 años hace un siglo es la crónica que  hoy compartiremos con todos Uds.

NARRACIÓN SOBRE LA SEMANA SANTA

El sábado 31 de mayo [MARZO 1917] por la tarde, después de terminadas las clases, nos dirigió la palabra la Srta Maria Albarado diciéndonos que nos daba una semana de asueto, con fin de que asistiéramos a todos los actos religiosos de la semana santa.

El domingo de Ramos primero fui a misa y después a las tres de la tarde asistí a la reseña hubo bastante concurrencia, hizo de segnifiro (sic) el canónigo Monseñor Dionisio Barnechea.

El lunes santo, después de las cinco de la tarde Salí de mi casa con el objeto de asistir a la solemne procesión que salía del templo de Santa Marta, hubo bastante concurrencia y recorrió la procesión el trayecto de costumbre. Condujeron las imágenes de San Juna, Jesús Nazareno, el Señor de la Caridad y la Virgen Dolorosa.

Entre las numerosas personas que alumbraron, se hallaban las socias de diversas cofradías religiosas.

El martes santo yo fui a Yanahuara con el objeto de asistir a la solemne procesión, también hubo bastante concurrencia y recorrió los mismos trayectos de costumbre.

El miércoles santo, no he salido a ninguna parte.

El jueves santo Salí a las 3 de la tarde en la que se realizó la hermosa y significativa ceremonia del lavatorio en la iglesia catedral. El ilustrísimo obispo Monseñor Holguin lavo los pies a 12 pobres. El templo se hallaba lleno de personas durante esa ceremonia.

Y a las 6 y ½ de la tarde empezó a visitar los monumentos levantados en los templos, las calles se encontraban completamente llenas de personas, que iban de un templo a otro formando cordones inacabables. Todos los monumentos han estado magníficamente arreglados sobresaliendo, sin embargo, los de San Francisco, La Merced y La Compañía.

El viernes santo asistí a las 5 y ½ de la tarde a la procesión del Santo Sepulcro, alumbraron muchísimas señoras, señoritas, caballeros y niños, alumbraron también los alumnos de algunos establecimientos de instrucción. Condujeron la Santa Cruz, la imagen de San Juan, el Santo Sepulcro en manos de los miembros de la hermandad, y la imagen de la Virgen de los Dolores, hubo bastante concurrencia y recorrió el trayecto de costumbre.

El sábado santo a las 9 de la mañana fui a la misa de gloria a San Francisco no se veía ningún espacio disponible.