domingo, 11 de febrero de 2018

CHINOS Y REVOLUCIÓN EN AREQUIPA 1931




Las calles estaban abarrotadas de cientos de personas que frenéticamente gritaban ¡Abajo Leguia! ¡Ha caído ¡dictador!, buscando borrar el nombre del mandatario de toda pared o monumento de la ciudad. Los establecimientos comerciales, las oficinas gubernamentales fueron víctimas de la ira de un pueblo que expresaba su libertad con destrucción a la voz de abajo al dictador. 

El pueblo ataco con fiereza los establecimientos de los ciudadanos chinos ya que en su imaginario estos asiáticos representaban al opresivo gobierno que había caído “… por el monopolio que tiene algunos de ellos, de las multas de policía y de la explotación exagerada que han hecho oprimiendo a los pequeños propietarios de establecimientos de cantinas. Los asiáticos han sido unos tiranos para exigir las obligaciones impuestas por la ley del juego y el pueblo, sin distinción alguna los ha atacado”.[1]
La situación se presento tan critica que la guardia militar tuvo que custodiar los establecimientos de los chinos, impidiendo el paso por las calles donde estaban asentadas los negocios orientales como la calle San Camilo colindante con el mercado de abastos del mismo nombre.

El reloj de la catedral marcaba las 15:30 horas los grupos de revoltosos recorrían las calles de la ciudad al llegar a Campo Redondo en el barrio de San Lázaro divisaron en una de las esquinas la tienda de abarrotes regentada por un chino; el propietario sabia que corría riesgo “… y en la creencia de que su establecimiento iba a ser asaltado” decidió adelantarse a los revoltosos “salió a la puerta de la tienda y con revolver disparo contra un grupo de hombres” sin medir las consecuencias de sus acciones, había herido a tres personas una de las cuales murió casi inmediatamente.

Los disparos provocaron que la masa se abalanzó sobre él, ingresaron a su tienda; el asiático siguió disparando desde lo alto de su mostrador al quedarse sin municiones lo sujetaron y saquearon la tienda como venganza por las personas heridas.

Fueron mucho los establecimientos atacados por los grupos de revoltosos, sobre todo los chinos, al publicarse el caso del comerciante que disparo al pueblo arequipeño al ser publicado por la prensa escrita provoco la respuesta de su representante diplomático, el secretario de la colonia china en Arequipa Don Guillermo Woshencyow quien envió una carta al periódico Noticias:
“… el comerciante asiático aludido es el ciudadano Eduardo Wong a penas se dio a cuenta de la existencia del grupo de ciudadanos, cerro su establecimiento y se fue a ocultar en le cuarto reservado…Bien sabido es que nosotros, los nacionalistas chinos somos por constitución muy respetuosos y ajenos completamente a todo acto contrario a la propiedad y la vida; por lo cual quisiéramos que esta noble ciudad suspenda su juicio sobre lo ocurrido hasta que los hechos queden suficientemente esclarecidos[2]

Esta crónica nos deja mas interrogantes que respuestas si no fue el comerciante Wong ¿Quién disparo’ ¿Tantas personas se pueden equivocar? ¿Por qué después de esta carta enviada por el diplomático chino no se volvió a escribir sobre el asunto?
Solo nos queda mencionar que el odio y el miedo son muy malos guías para las relaciones humanas en cualquier del mundo…
Anexo 1
Establecimientos chinos atacados 23 Agosto 1931 en Arequipa
Actividad
Nacionalidad
Ubicación
Casa de Juegos[3]
China
2da cuadra de Consuelo
Tienda de Abarrotes
China
Esquina campo redondo Barrio de San Lázaro
Tienda
China
Calle Perú
Tienda
China
Esquina parque Bolognesi (Hoy Duhamel) Perú
Tienda
China
Calle Bolognesi
Tiendas
China
Calles colindantes al mercado San Camilo
Cuadro elaboración propia Fuente Diario Noticias 1930
Anexo 2
Heridos en ataque a Tienda China en San Lázaro
Nombre
Situación
Otros
Nicolás Acero de 21 años natural Cusco Oficio pastelero
Herida fractura en la sexta costilla, estado de cuidado
Fue atendido en la asistencia pública luego hospitalizado
Manuel Cervantes de 14 años domiciliado Garci Carbajal 202
Herida de bala en la región frontal, estado grave
Fue atendido en la asistencia pública luego hospitalizado
NN de probables 30 años raza mestiza
Muerto por herida de bala que afecto pulmón derecho
Sin mayor información
Cuadro elaboración propia Fuente Diario Noticias 1930




[1] Noticias 24 de agosto 1930
[2] Noticias 25 de agosto 1930
[3] En este establecimiento de juego se encontró gran cantidad de monedas falsas

martes, 16 de enero de 2018

"Poncho Negro" en la Pluma de Blanca Varela

Escribes en el teclado Blanca Varela entre los cientos de referencias que aparecen al googlear una llama nuestra atención, es el audio de uno de sus poemas titulado “Casa de cuervos”, titulo ideal para nuestra crónica, una de sus líneas no brinda el guion:
“… el color de tus ojos es el color de mi ceguera…”.

Se había superado el golpe de estado de 1962, las campañas políticas, mítines y adhesiones aun quedaban en la memoria de la sociedad peruana, apristas, odristas y acciopopulista eran tema constante en los medios de comunicación, el legislativo estaba secuestrado por la alianza APRA-UNO, el ejecutivo al mando de un impetuoso Fernando Belaunde Terry, que se veía obligado a negociar con la Cámara de Senadores y Diputados para gobernar y cumplir las promesas de su campaña política.
Los efectos de la sequía, entre otros factores obligaron a la migración de habitantes de la sierra a las ciudades buscando una oportunidad para ellos y sus hijos.


En este contexto aparece debajo del título de la Revista Oiga en pequeñas letras la fecha 21 de agosto de 1964, apreciándose en la contratapa el rostro de un hombre barbudo de mirada perdida, titulada “Poncho negro: habitante de un país horrible”, texto de Blanca Valera.

En una entrevista realizada a Blanca Varela[1]  indico que colaboro con la revista Oiga entre 1962 a 1964 en “diferentes actividades “siendo la crítica cinematográfica que firmaba con el seudónimo de “Cosme” la más estudiada en los últimos tiempos, las otras actividades podían ser editoriales o reportajes como el de poncho negro donde su opinión visceral de este personaje retrataba a un Perú en pleno cambio social con la llegada de los migrantes y la ruralización de las ciudades en este caso Lima.


Como en muchas colaboraciones con la revista Blanca no firmo el texto es probable que el director no quisiera dejar en el anonimato a Varela, redactando una nota aclaratoria donde denomina a Poncho Negro como un personaje Kafkiano, producto de un mundo absurdo y espantoso, como consideraba a las barriadas, tipificando al personaje como perseguido por la policía, pero íntimo amigo del presidente del congreso.


Poncho Negro cuyo nombre verdadero fue Ernesto Sánchez Silva considerado por diversos periodistas de la época como uno de los primigenios lideres de las invasiones de tierras privadas o estatales iniciadas en la década del sesenta del siglo pasado.
Personaje multifacético lo podían encontrar vestido de militar, sacerdote, santurrón o artista vernácular, esta diversidad atrajo la insana curiosidad de diversos periodistas limeños que buscaban graficar un rostro a las masas acéfalas de migrantes, “creando en sus escritos un personaje de una realidad en blanco y negro, sórdida; una lacra…”. Para una sociedad limeña que temía a esa masa migrante ahora con rostro: “Poncho Negro”.

Varela va mas allá de la descripción de un personaje tipificado como lacra social por los periodistas como se mencionó anteriormente, desnuda ese mundo de intereses subterráneos que digitaban las plumas de los columnistas de la prensa escrita de esa época “… Poncho negro… es un esplendido material para las insaciables páginas de nuestra prensa [que buscaba] mostrar un escenarios urbano dantesco, un laberinto infernal… las barriadas, campos de polvo y desperdicio, la enfermedad, el nauseabundo olor de la pobreza sin horizonte” para estos escribas esbirros de una clase que no pretendía incluir jamás a los migrantes Poncho negro fue estereotipo de esa masa.

Blanca trata de entender a los migrantes a través de su caudillo “Como cualquier otro desplazado social… clavo su bandera en lo alto de un cerro y seguramente con voz mas alta que los otros proclamo que esa era su casa, así nació el líder”.
Una masa sin rostro es peligrosa, una con cabeza puede ser convencida, enamorada y controlada, bajo esa premisa el caudillo fue requerido “convertido en un posible instrumento político de corto pero efectivo alcance los jefes de conocidos partidos políticos conversaron con Poncho negro para tener el apoyo de la masa”.
El discurso fue elevando la temperatura, el papel, las teclas y la cinta de la máquina de escribir suenan y plasman a gran velocidad la anatema final. El papel profanado por las emociones lapidarias de Blanca Varela: “¿Quién es Poncho Negro? Poncho Negro es el Perú” afirma categóricamente, “El Perú que no se quiere ver ni aceptar” tan actual, real y punzante para este vil presente.
Continua Blanca “… podemos decir que aquí, en esta nota sobre Poncho negro, sobre la miseria y el absurdo, estamos hablando de un Perú horrible, obra de pocos y calvario de muchos; de un Perú que debe cambiar y que solo lo conseguirá hacerlo cuando todos los peruanos comencemos a ser peruanos”.
Hace 54 años estas líneas se escribieron con la seriedad intelectual, con la pluma contundente y apocalíptica de asociar a un individuo al destino de todo un país, ¿Cuánto ha cambiado nuestra patria? Casi nada seguimos creyendo en los fabricantes de una realidad en blanco y negro…




[1] DREYFUS, Mariela y SILVA-SANTISTEBAN, Rocío (1997). Nadie sabe mis cosas. Lima: Fondo Editorial del Congreso de la República.