viernes, 11 de septiembre de 2015

CRÓNICA MISTURERA

CRONICA MISTURERA

No soy de imagen institucional o algo parecido, solo son mis pareceres y me hago responsable de ellos.
La mejor bienvenida para un sureño serrano como yo, es la melodiosa sinfónica de las olas al chocar en las rocas de las playas-al iniciar la costanera limeña-, el cielo panza de burro y el aroma marino, son la mejor “comisión de protocolo”; el ingreso es difícil, demasiados automóviles casi todos taxis, policías de tránsito que hacen malabares para hacer el trafico más fluido en este primer día de Mistura.

Las colas
Son a la distancia un pulpo que amenaza devorarme entre sus tentáculos de paciencia y buen humor, al llegar a la boletería solo eran pequeños tentáculos que atiende con premura a los visitantes de tercera edad que eran  prioridad, otras colas más pequeñas eran para nosotros los ciudadanos comunes, casi todos están en grupos familiares, amicales y parejas muy acarameladas, al final resultaron tentáculos  de una  pausa social para una ciudad tan rápida como Lima, los diálogos se centraban básicamente sobre los platos que probarían,  los insumos provenientes de sus tierras que habían dejado hace mucho y querían que sus familiares limeños disfrutaran de esas texturas, aromas y colores ya no en “chuas” pero si  en recipientes de plástico, que luego sería depurado, clasificado y reciclado para beneficio de alguna causa humanitaria.


 En los módulos de cambio de nuevos soles por “soles mistureros”, jóvenes y atractivas orientadoras te sugerían cuanto deberías cambiar aproximadamente para que toda tu familia o amigos comieran y bebieran,  en el Gran Mercado se aceptaba efectivo sin ningún problema, estos módulos están repartido en todo el campo ferial misturero. Las personas compraban sus cartones de soles y luego a elegir su plato favorito repartiéndose en las colas, unos en caja, otros en el área de entrega de sus alimentos; algunos negocios resultaron “engreídos” por el público tenían unas colas extremas, quizás por ser más conocidos por nuestros hermanos limeños o quizás por la novedad presentada en los noticieros matutinos.


ALGUNOS EXPOSITORES

Son las 11 de la mañana los aromas inconfundibles de comida recién hecha deleitan mi olfato, confunden mis emociones y me obligan a tomar decisiones, aunque Ud. no podemos comer todos los platos en un solo día, debemos ser sutiles para disfrutar de esta experiencia culinaria, iniciamos con un postre que expresa la preocupación de un cocinero profesional por entregar una ofrenda de dulzura y salud “Postres sin culpa” de Jorge Zavala, ideal para una Lima mazamorrera y dulcera.




En la costa nubladita se siente el calorcito y los queso-helados tradicionales de “Nandito” son la voz, voy temprano porque se acaba rápido la receta es de la bisabuela, base de leche, coco rallado y buenos brazos para producirlos, no sé si son los mejores del mundo-no soy muy experto, tampoco he probado tantos queso helados- pero las colas hablan por sí solas (buena Fernando y  Giancarlo Escajadillo). 

Llego la hora del almuerzo quiero recordar los sabores de la hermosa ciudad de Chiclayo así que nos vamos raudos por un arroz con Pato, llegue tarde, se acabó, la guapa chiclayana de caja me dice que en 20 minutos saldrá “calientito el arrocito con pato”, decisión… a esperar con paciencia y alegría sin apurar a la cocina, porque la cocina tradicional tiene su ritmo, tiene su pausa para cocinar los insumos  con amor de hogar; mientras esperaba, mi mente recordaba Lambayeque…el museo de sitio de Tucume, los algarrobos, las historias de un pueblo, sus calles, su chicha blanca de mani, hasta que una amable voz me despierta de mi letargo “señor, señor, Ud. Pidió  arroz con pato verdad…?”

Este chichero empedernido por afición y decisión, busca sin parar la chicha de su hogar, no hay chichita sureña,-como te haces extrañar- pero, tenemos  la Jorita del norte, qué más da para un “Clarito” pero igual se recibe con cariñito; un bajativo ideal, vamos a través del recinto pisquero donde todas las marcas allí son ideales y muchos beben a raudales.
 Es el segundo día mi olfato acostumbrado a un clima más seco ya no siente que respira agua, nos estamos adaptando, esta maravillosa capacidad de serrano me dará más libertad en mi andar, es más temprano, un buen desayuno es necesario, los “Sanguches” de Adobo son los ideales  lo sirven con su juguito para sopearlo como en Arequipa, un breve saludo con Rodrigo Barco que hace honor a su apellido y cual capitán,  dirige y mete mano donde sea necesario para que todos estemos satisfechos con las ofertas gastronómicas de “El Garaje Sangucheria”, que cuenta en su tripulación con guapas paisanas mías, cuya sonrisa sincera y coqueteo telúrico marcan la atención de un buen sabor, el adobito que se quedara en  tu corazón…

El Gran Mercado nos abraza con sus multicolores insumos cada región del país esta representada allí, el rico pan de Oropesa, el queso Arequipeño de Chuquibamba, el maíz Cabanita del valle del Colca, las riquísimas papitas de la Sierra Central, productos amazónicos sin parar que son del deleite de los mistureros.




Este día se puso arequipeño, los aromas de los fogones del sur inundan Mistura, Las picanterías se expresan hermanadas, querendonas y solidarias (integrantes de la Sociedad Picantera de Arequipa) ahí están la Monica Huerta (Picantería La Nueva Palomino) y la Tatiana Villavicencio (Picantería Nieves) metiéndole mano y cariño al fogón de la“Picantería La Cau Cau”, de las hermanas Villanueva todas ellas reconocidas picanteras arequipeñas y como no, representantes de los batanes de Sachaca, quienes han depositado su confianza en la hermosa Cinthya Valdivia  joven picantera que asumió el reto de continuar el legado familiar ofreciendo el delicioso CHUPE DE CAMARON con todos los insumos arequipeños y una torrejitas de verduras que son un manjar para cualquier paladar.





La infaltable picantería La Lucila de Sachaca con los afamados rocotos rellenos y celadores de camarón son requeridos por todos los comensales, ya son varios años que participa en Mistura.

Si de tradición hemos de hablar,jamás podemos olvidar a la picantería La Benita de Characato Arequipa, dirigida por doña Benita Quicaño la matrona de los picantes quien ha traído una Ocopa hecha a Batan y un delicioso rocoto relleno, ella junto con su hijo Roger Falcon de profesión Arquitecto y gran picantero han deleitado nuestros ojos con la recreación de una picantería tradicional arequipeña del siglo pasado, solo el amor a la cocina y el compromiso con su identidad logran esta maravilla.


Mistura resulta siendo una pausa en un mundo veloz, que nos recuerda que la cocina es parte de nuestro hogar, donde las expresiones de amor se plasman en los platos de comida y bebida, los que pretenden banalizar este espacio de libertad, insinuando o pretendiendo que aquí se profundizan los problemas sociales y económicos que aqueja a nuestra sociedad, serán bien recibidos si dejan en la puerta sus prejuicios, odios y rencores, porque la comida consumida con ira es una vida perdida. 

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